INDICE DE IMPAGO



DEFINICIÓN DE IMPAGO 


Se habla de impago cuando existe una concreta falta de pago, de una deuda contraída, al término del plazo que se estipuló oportunamente para cancelarla.
En tanto, se llamará moroso al individuo o empresa reconocida legalmente como deudor, es decir, aquel que ha incurrido en el impago en cuestión. Para que una persona pueda reclamar el cobro de un dinero que prestó y que no se vio cancelado oportunamente deberá existir un documento previo en el cual figure asentado el compromiso de pago por la cantidad prestada o adelantada; el mencionado documento una vez que se concreta, se hará por duplicado para que un ejemplar quede en poder de quien presta y el otro en poder de quien recibió el préstamo.
De no mediar el mencionado documento no habrá forma de comprobar legalmente la existencia de una deuda impaga y por ende tampoco se podrá proceder legalmente contra quien se le prestó, ya que no hay constancias oficiales que omitió el pago acordado.
Algunos de los documentos más comunes que permiten reclamar un pago no efectuado son los siguientes: contratos de créditos, contratos de servicios telefónicos, contratos de tarjetas de créditos, escrituras hipotecarias, cheques o pagarés impagos, entre los más comunes.
Además de ser plausible de recibir una sanción legal por haber incurrido en un impago, el moroso, será incluido en listados automatizados, los cuales son consultados por las entidades financieras y crediticias a la hora de emitir un préstamo, entonces, el hecho de figurar en el impedirá por supuesto que el préstamo se materialice.
También, en algunos lugares del mundo se denominará como impago a aquella persona que aún no ha podido cobrar lo que le deben
 Crece la morosidad en los créditos de consumo en Colombia
De acuerdo con el más reciente informe de actualidad del sistema financiero, el crédito de consumo siguió sacando la cara por la cartera, ya que tuvo un incremento en sus desembolso en septiembre de $542.700 millones con respecto a agosto, al pasar de $7,50 billones a $8 billones. Así, presentó un crecimiento nominal de 12,2% (4,6% real), empujado por los mecanismos de libre inversión y tarjetas de crédito. Sin embargo, las personas de a pie también son las que más se están ‘colgando’ en el pago de sus obligaciones.
Esto porque, según el informe de la Superfinanciera, la cartera vencida en esta modalidad de crédito llegó a $5,43 billones, lo que implicó un crecimiento real anual de 13,2% en la mora de los créditos, y, por si fuera poco, la cartera riesgosa aumentó en 13,8% (real).
Alfredo Barragán, especialista en banca, manifestó que el crecimiento en la modalidad de la cartera de consumo, “en parte se debe a que los usuarios se adelantaron al aumento de la tasa que iniciaba el 1 de octubre (usura o tope) y a que los bancos estuvieron muy pro activos impulsando el préstamo de esta modalidad”.
En lo referente a la mora, Barragán expuso que es el resultado de priorizar pagos y dejar de último la cancelación de créditos sin garantía.

Ante el incremento en crédito hipotecario, la probabilidad de impago genera dudas en la economía nacional  
Las políticas económicas expansivas propuestas por el actual gobierno han presentado buenos resultados. Sin embargo, su impacto al mediano y largo plazo puede generar un nivel de riesgo alarmante para la economía nacional.
Los diferentes planes de impulso a la economía, planteados por el actual gobierno en sus dos periodos presidenciales, han cumplido su objetivo: evitar una mayor desaceleración económica del país ante una coyuntura mundial complicada y con presiones negativas. No obstante, el sacrificio ha sido amplio, el gasto público ha incrementado, especialmente en construcción de obras civiles e inmobiliarias, “locomotoras” de la economía nacional, las cuales lideran el plan de políticas expansionista en el país. 
Estos planes de choque keynesiano funcionaron, dinamizaron la economía y lograron resultados importantes, como el crecimiento económico por encima de la mayoría de países de la región latinoamericana. Adicionalmente, esto fue acompañado por un impulso al consumo en pro de la disminución de la brecha social, en especial la adquisición de vivienda. La compra de casa, tanto nueva como usada, fue fomentada a través de entidades financieras por medio de la disminución de requisitos de crédito y el subsidio de la tasa de interés del préstamo hipotecario durante gran parte del periodo de pago, lo que ha conducido a un incremento sustancial de la cartera del sector.
Ante estos incentivos el mercado de vivienda se ha comportado de la forma esperada, tanto oferta como demanda han aumentado ampliamente, llevando a plantear supuestos de mercado referentes a burbujas inmobiliarias en las diferentes ciudades del país (¿Situación inmobiliaria en Colombia se parece a la burbuja inmobiliaria de España?). Los índices de costos de construcción y de precios de vivienda nueva se incrementaron en un 5,25 % y 6,89 % anual, respectivamente, exhibiendo parte importante del comportamiento del mercado.
Por otro lado, el aumento en la demanda de vivienda se ve incentivado por las facilidades ofrecidas por las entidades bancarias para adquisición de créditos hipotecarios. Entre 2013 y 2015, el total de créditos en el mercado bajo este concepto incrementaron 9,4 %, principalmente en la región central del país, en la cual el porcentaje alcanzó 8,7 %. Al analizar el tipo de vivienda adquirida bajo crédito de vivienda, se observa un crecimiento del 6,5% en viviendas de interés social (VIS) y del 12,1 % en no VIS, durante el mismo lapso.
















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